Ya acábalo, profe
Ya acábalo, profe -Kevin Talancón. Creo en fútbol. Con pasión. Con amor. Con destierro. Con dinero. Con indiferencia. Creo en ese fútbol que hoy me presentó a Iván, un rostro que ya había visto sin darme cuenta. Creo en fútbol, aunque ya nadie lo vea igual que uno. Creo en fútbol: amor del caudillo, juego del rico. Creo en el fútbol o eso creo. Es miércoles, día de sol y cuarentena. Frente a un Coppel y sentado a metro y medio de mí, está Iván. Un joven en sus veintes, delgado y fornido. Tiene manos correosas en las que no para de pasear la funda de sus audífonos inalámbricos. Sus ojos son cafés y gruesos, es difícil mirarlo más de lo que él me mira a mí. Su cubrebocas en sus manos corretea la funda de los audífonos. Camisa polo y tenis casi nuevos. Una voz ruda y sin repuntes en su tono. Sus entradas se disimulan con un copete que se va a un lado. Y su mandíbula se escuda con una barba que intenta nacer. Él es Iván. *** Ser niño en México es peculiar, todos quisimos ...

